Foto: StockSnap

Lo cotidiano, transporte y la fotografía

Las personas crean series fotográficas por distintas razones, generalmente surge la idea y avanzas con ella, en otras ocasiones son un poco más pensadas, por lo que lleva planificación y ejecución. Lo plantea Andy Warhol al decir: “¿No es la vida una serie de imágenes que cambian a medida que se repiten?”. Tuve una época en mi vida que necesitaba usar constantemente taxis para trasladarme a mis rutas trabajo, universidad y casa.

Para mí, no hay nada más desesperante y aburrido que estar en un taxi. Entonces, decidí prestar atención a mis compañeros de viajes. Como los conductores no eran fijos, esto me dio la oportunidad de fotografiar a cada uno. No sé por qué comencé a fotografiar con mi IPhone. Era costumbre sentarme en la parte posterior, diagonal al conductor. Esto me facilitaba documentar tres puntos de principal interés: el chofer, una fracción de los lugares por donde pasábamos y el interior del auto.

Creo que la primera vez que se me ocurrió tomarle una foto a un taxista fue por la singular decoración interna del auto, era una típica escena de película mexicana, mucho color y adornos en el tablero: el zapatito del bebé colgando en el retrovisor, perritos que mueven la cabeza, peluches, imágenes religiosas, además de bolitas coloridas pegadas por todo el borde del parabrisas. Literalmente sentías que se te cortaba la respiración por el exceso decorativo al estar en el interior de ese auto.

¿No es la vida una serie de imágenes que cambian a medida que se repiten?

Andy Warhol

Con el tiempo me di cuenta de que en el mundo de los taxistas se encuentra de todo. Hay que andarse con mucho cuidado y no escoger a cualquiera. Para ese entonces, no acostumbraba a entablar conversación con extraños, mantenía al mínimo la interacción, pero como pasajera y con proyecto en mente, me intrigaba conocer más sobre este mundo y escuchar sus opiniones. A medida que recopilaba los detalles, comienzo a ver algo en mis fotografías, todas tienen un tema en común, pero cada una posee una historia distinta por descubrir.

En todo caso, la serie de taxistas me enseñó a ser más observadora. Aunque sea en un reducido espacio cerrado y por la vida con la misma rutina, es posible encontrar uno que otro elemento de interés que mirar para documentar. Susan Sontag lo explica así: “El mundo se convierte en una serie de eventos que transformas en imágenes, y esos eventos tienen realidad, en la medida en que tengas imágenes de ellos”. Para capturar estas imágenes en blanco y negro de mis viajes en taxis, pasé más de dos años y las compartí, en su momento, en mi cuenta de Instagram.

Bajo el mismo tema ¿Quién conduce Tokio? Es el proyecto del fotógrafo documental Oleg Tolstoy. Esta se compone de retratos de taxistas y sus pasajeros, un mundo compartido y protagonizado por hombres y mujeres al volante, resalta la formalidad en la vestimenta de los conductores: usan trajes impecables y guantes blancos, también las coloridas luces de neón que se reflejan contra el parabrisas, y los sutiles gestos en los rostros entre los taxistas y sus clientes. Tolstoy admitió que “Como personas, naturalmente anhelamos la conexión, pero incluso en este pequeño espacio cerrado, la línea entre el conductor y el pasajero persiste. Me intrigaban estos profesionales que pasan la mayor parte de sus días en silencio, a pesar de que a menudo se sientan a menos de un metro de otro ser humano”.

Documentar la condición humana en espacios urbanos es de gran atractivo para algunos fotógrafos. En las áreas metropolitanas se multiplican los momentos sinceros, espontáneos y únicos de personas que viajan en distintos medios de transporte. Uno de ellos es el Metro, aquí se puede registrar las cuantiosas interacciones y emociones humanas que suceden y pasan desapercibidas, de las personas que transitan absortas por estos espacios públicos en medio del tumulto.

«El mundo se convierte en una serie de eventos que transformas en imágenes, y esos eventos tienen realidad, en la medida en que tengas imágenes de ellos»

Susan Sontag

Desde un punto de vista empático y humanista Ezequiel Carías, nos presenta “Amarilla” proyecto fotográfico iniciado en el año 2017, y que viaja en el subterráneo. Proceso personal y experimental de ida y vuelta en el Metro de Caracas. Amarilla fue registrada con un celular, sobre esto Carías menciona “Es una herramienta que siempre tenemos a la mano y gracias a ella podemos hacer fotografía que de una manera antes no podíamos, sobre todo de una manera instantánea”.

El Metro de Caracas es una faceta más en la cotidianidad del fotógrafo, le interesa más los traslados, las esperas, el confinamiento en espacios pequeños. Carías define esa experiencia como “tiempo muerto” y nos presenta imágenes complejas que desafían e invitan al espectador a construir una narrativa de las conexiones, la confrontación y la anarquía. “Amarilla” es una serie presentada en tricolor: blanco, negro y amarillo. El autor le atrae las texturas y el alto contraste que se pueden percibir en esta modalidad fotográfica, considera que resaltan y adquiere mayor protagonismo. El trabajo de Ezequiel se exhibe en el Centro Documental de la Sala Mendoza.  

1 comentario en “Lo cotidiano, transporte y la fotografía”

  1. Excelente artículo y proyecto fotográfico.. A propósito de este tema Fotografía y Transporte te invito a ver el trabajo que realicé en el metro de NY en homenaje a Walker Evans pionero de la fotografía de calle quien realizó por primera un trabajo fotográfico documental sobre el metro de Nueva York. y sus .usuarios.
    Saludos cordiales.,

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.