Robert Capa, Death of a Loyalist Soldier

Muerte de un miliciano: la credibilidad

En la actualidad existen bastantes debates sobre la credibilidad en el contenido de las imágenes. Y no me refiero únicamente a las fotografías hechas en el presente, incluyo algunos retratos iconográficos de la historia de la fotografía. Este es el caso de la famosa foto de Robert Capa Muerte de un miliciano, realizada en septiembre de 1936 durante la guerra civil española.

Con esto en mente, la fotografía más emblemática del siglo XX muestra a un soldado cayendo de espalda por recibir un disparo franquista, es una de las imágenes con mayor controversia en nuestros tiempos, por las circunstancias de su creación. Al lograr capturar Muerte de un miliciano, Robert Capa adquiere reconocimiento mundial, más aún cuando se publica por primera vez en la revista francesa Vu, en el año 1936. Para entonces, era impensable cuestionar la credibilidad de la misma y mucho menos imaginar que su autor hubiera preparado la escena.

Muerte de un miliciano, 1936. Robert Capa

¿Qué nos muestra Robert Capa? En este retrato en blanco y negro vemos a un soldado español con rifle en mano, su cuerpo se derrumba sobre su propia sombra, por ser alcanzado por una bala, no vemos sangre, pero Capa nos impacta con el poder de la inmediatez y lo imprevista que puede ser la muerte en el campo de batalla. La imagen es un poco borrosa y el militar aparece algo desenfocado. Detrás, vemos las montañas y algo que posiblemente pudiera ser las carpas de campaña.

Por supuesto, con esta imagen Robert Capa comienza a labrarse un sendero de gloria y prestigio mundial, al punto de ser considerado por la revista británica Picture Post, como “el mejor fotógrafo de guerra del mundo”. Aun así, en la actualidad los expertos han asumido el compromiso de investigar los cuatro lados del encuadre de Muerte de un miliciano.

«Yo no soy un fotoperiodista sino un contador de historias»

Steve McCurry

Se logró saber el lugar exacto de la toma y el nombre del oficial que aparece en la foto de Capa. Esto gracias a Fernando Penco, arqueólogo e historiador español quien fundamentó su búsqueda en This is war. Robert Capa at work, trabajo de Richard Whelan, biógrafo oficial de Capa. El documento muestra un antes y un después, a través de 21 imágenes de Muerte de un miliciano, totalmente inéditas, suministradas por el Centro Internacional de Fotografía (ICP), de New York.

El trabajo de investigación de Penco da con el nombre del famoso miliciano, quien resultó ser el oficial Rafael Medina. También se descubrió que no muere mientras Capa lo retrata, sino fusilado en 1940 cuando es apresado por el Ejército de Franco. Dejando en evidencia el montaje de Capa.

Rafael Medina, el oficial identificado, a la izquierda en una foto de Capa, y a la derecha en una imagen familiar. Fernando Penco

Sobre la ubicación exacta, el portal de noticias cordopolis.eldiario.es menciona: “Hasta el año 2009 siempre se pensó que la foto se había tomado en el [lugar conocido como] Cerro Muriano, en el término municipal de Córdoba. Entonces, varias investigaciones localizaron la imagen en Espejo, un pueblo de la Campiña de Córdoba, a unos 30 kilómetros de la capital. Se pensó que Capa apretó el botón de su Leica en la Haza del Reloj. Ahora, una investigación liderada por el historiador cordobés Fernando Penco, (…) ha localizado el lugar exacto de la imagen «a unos 300 metros», en el conocido como Cerro del Alcaparral”.

En el mundo reporteril, Robert Capa no ha sido el primero ni el último en manipular o escenificar una toma. Steve McCurry, autor del retrato La niña afgana, vive suprimiendo a personas y detalles de sus imágenes. Técnica prohibida en fotoperiodismo. En palabras de McCurry: «Yo no soy un fotoperiodista sino un contador de historias. Yo tomo mis imágenes con un sentido estético y de composición», comentó para una entrevista en Time.

En esta otra, además del cambio en el color del ropaje de algunos de los protagonistas, se aprecian hasta 10 elementos de la imagen original que han sido eliminados de forma total o parcial. Fuente: Fotografíalibre

Narciso Contreras, ganador del premio Pulitzer en el año 2013 y fotógrafo de la agencia de noticias AP, también se vio comprometido por manipular una de sus imágenes. Él eliminó una cámara de video que aparecía en la parte inferior izquierda de la toma, alegando que distraería al espectador. Por este detalle, Associated Press se fija a su código de ética y despide a Contreras.

Imagen manipulada por Narciso Contreras que le supuso el despido de Associated Press. Fuente: Fotografíalibre

Otro hecho fue con el fotógrafo Brian Walski, realizo un montaje con dos imágenes para obtener una tercera. La fotografía fue publicada en la portada de Los Angeles Times a comienzo de la guerra de Irak. Por este motivo, fue despedido por trasgredir el código ético del periódico.

Las líneas blancas muestran de dónde proceden los distintos elementos de la imagen alterada. Debido al movimiento de la cámara, una misma persona (círculo rojo) aparece repetida dos veces, a derecha e izquierda del soldado. Eso fue lo que alertó sobre la posible manipulación de la imagen. Fuente: Fotografíalibre

Ciertamente, la manipulación de fotos no viene con la era digital, existe desde que la fotografía vio luz. Muerte de un miliciano, más de 85 años creyendo el cuento de Robert Capa, símbolo del fotoperiodismo, fundador de Magnum Photos. Su frase tan celebre y repetida por todos nosotros: “Si tus fotografías no son lo bastante buenas, es que no estás lo bastante cerca”. Yo le agregaría al final “de lo contrario monta una escena”.

En definitiva, solo queda que la conciencia de los fotógrafos, en especial, aquellos que trabajan para medios de comunicación, comprendan que el alterar una imagen es alterar los hechos, por ende, la realidad. Es mentir, es contar una historia sin fundamentos. No se puede vivir de mentiras.

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