Foto: Elsa Dorfman

Elsa Dorfman. Polaroid 20×24

Cuando en mis investigaciones me encuentro con los particulares y antiguos modelos de cámaras, siempre termino pensando en su diseño y la pasión que surge en el usuario por su acabado en las imágenes. Son cámaras fotográficas únicas diseñadas para un público exclusivo. Este es el caso de Elsa Dorfman, una destacada fotógrafa quien por más de 30 años maniobró una de las cámaras instantáneas más grande que ella. En el documental “The B-Side: Elsa Dorfman’s Portrait Photography”, del cineasta Errol Morris, se profundiza en la vida y obra de esta fotógrafa, apasionada por la cámara Polaroid 20×24, con la cual llegó a retratar su vida, celebridades y especialmente a gente común.

Ese equipo, fue diseñado en la década de los 70 durante la experimentación e innovación con la película Polacolor II. Para probar la calidad de la nueva película a color, se ensambló una cámara instantánea muy grande de prototipo, posteriormente finalizaron construyendo cinco modelos más de esta cámara, en muchas oportunidades fueron alquiladas por el gremio fotográfico e instituciones educativas. El formato de cada foto es de 58×96 cm aproximadamente. Cada caja de película contenía un rollo de negativo con capacidad de realizar más de 40 exposiciones. Una fotografía realizada con esta cámara podría costar más de 200 dólares. El cineasta de Polaroid, John Reuter estuvo a cargo del Estudio 20×24, para mostrar la novedad de la cámara invitó a fotógrafos, artistas y clientes, con el fin de enseñar cómo utilizar la nueva cámara instantánea.

Así como Elsa Dorfman, varios fueron los artistas que se valieron de esta colosal cámara instantánea para realizar sus obras de artes. Algunos fotógrafos como, Andy Warhol, William Wegman, Dawoud Bey, entre otros, utilizaron esta cámara pesada y con ruedas. Para el año 2008, la película para la cámara Polaroid 20×24 se dejó de producir. En el 2019, cuando la fotógrafa Dorfman se retira, aún quedaba la mitad de películas en existencia. ¿Quién fue Elsa Dorfman?

De familiares de ascendencia judía, Elsa nació en 1937 en Massachusetts, fue una fotógrafa de retratos estadounidense. Egresada de la Universidad de Tufts, especializada en literatura francesa, trabajó por un tiempo en París y convivió en la misma residencia para estudiantes donde se alojaba Susan Sontag.

Cuando vi el documental sobre Dorfman, observé a primera vista a una mujer sensible, cálida, inteligente y muy alegre. Consideraba que la fotografía nunca decía la verdad. Comenzó a narrar su vida y cómo la fotografía había llegado tarde a ella. Sus primeros trabajos fueron realizados a partir de 1974, bajo el título Elsa’s Housebook – A Woman’s Photojournal, fotos en blanco y negro, con un valor documental fotográfico; autorretratos, familiares y amigos. En su página web podemos ver fotografías de personalidades asociadas a la literatura y la música de la época, tales como Lawrence Ferlinghetti, Allen Ginsberg, Peter Orlovsky, Gary Snyder, Gregory Corso, Bob Dylan, Jonathan Richman, Steven Tyler, entre otros.

Durante la película, va mostrando sus archivos fotográficos a la cámara, al espectador, y cuenta la historia detrás de cada uno de ellos. En uno de estos momentos, Elsa muestra un retrato de su mamá, siendo joven aún, ella está en la cocina y su esposo en el umbral de la puerta. Hay muchos detalles aquí, Elsa detiene la descripción del momento congelado. “Mi mamá siempre me decía que era ridícula”, comenta y transcurren minutos, largos minutos que el director Morris nos brinda para profundizar en la vida de la fotógrafa a través de su mirada y el silencio.

Nunca me hubiese imaginado a un fotógrafo vender sus copias fotográficas en un carrito de mercado. Así fue como esta fotógrafa de mirada grande se dio a conocer en la plaza de Harvard Square del centro de Cambridge, vendiendo sus fotos entre 2 y 5 dólares. Dorfman, fue corrida en varias oportunidades por la policía por realizar esta actividad, hasta que el abogado Harvey Silverglate, en derechos civiles, la asesoró y argumentó que las fotografías de Dorfman era producto intelectual y estaba protegido por la Primera Enmienda, por lo cual no requería de una licencia como vendedor ambulante. «Era la reina del trabajo independiente antes de que el trabajo independiente tuviera un nombre», dijo Dorfman.

Por muchos años Elsa Dorfman alquiló la cámara Polaroid 20×24, hasta el día en llegar a ser la propietaria de la única Polaroid instantánea de acordeón, una de las seis existentes. Las personas fotografiadas por Elsa, eran personas comunes, podríamos imaginar ahí a nuestros vecinos, amigos o compañeros de trabajo. Ella retrataba la verdadera alma de sus modelos. «Me gusta que no parezca plástico como personas demasiado maquilladas. Las personas a las que les gusta ser retratadas de tamaño cero, tacones altos, no vienen a mí», comentó Dorfman.

A los 83 años de edad y producto de una insuficiencia renal, muere el 30 de mayo de 2020 en su casa en Cambridge. Puedes leer más sobre la vida de esta fabulosa fotógrafa en elsadorfman.com

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