El fotoperiodista James Nachtwey en Ruanda durante el genocidio de 1994. (Foto: Christian Fei)

¿Adiós fotoperiodismo tradicional?

Documentar nuestro entorno por lo general implica grandes desafíos profesionales y personales. A menudo, estos retos pueden enseñarnos a mejorar como fotógrafos y ciudadanos. Las condiciones del mercado laboral, las nuevas formas de medios digitales y publicaciones en línea hacen que más fotógrafos tengan que aprender y adaptarse a una constante carrera competitiva en el abordaje de la noticia gráfica.

Por supuesto, conocemos bien la historia del oficio, ejercer el fotoperiodismo en este caso en Venezuela, al principio no requería estar especializado con el periodismo, a pesar de que ambas disciplinas están estrechamente vinculadas, sino más bien con las herramientas básicas del trabajo: la cámara y las técnicas de laboratorio.

Más allá de las destrezas técnicas, el sello distintivo era clave del fotógrafo. Es representado por la forma de observar y eternizar ese justo instante, caracterizaba su trabajo al punto de ser reconocido por los asiduos lectores de periódicos sin necesidad de leer el crédito.

«El fotoperiodismo es un campo que se ha vuelto increíblemente caro. Hay quienes creen que cualquier persona con un iPhone puede grabar imágenes»

MaryAnne Golon

En la actualidad, cuando suceden eventos de interés colectivo, los primeros que documentan son los testigos o habitantes de la comunidad; gracias a las innovaciones en la tecnología móvil y redes sociales. Quedó atrás, las posibles oportunidades para los fotoperiodistas de capturar esos primeros instantes cruciales que representa cualquier indicio de noticia. La práctica fotográfica e “informar” se han popularizado y compartido exponencialmente. ¿Cómo es visto esto por los fotoperiodistas?, ¿Afecta de cierta manera al punto de dejar su carrera?

Simplemente recordar los característicos chalecos de fotógrafos, portadores por lo general de rollitos de películas, las pesadas cámaras y todo aquel vestigio de trabajar la imagen a “calzón quitado” con el revelado de películas, secaderos de negativos y ampliadoras, es pasado y no volverán a tener presencia en el periodismo actual.

En entrevista con el fotoperiodista Juan Luis Clemente en julio de 2018, comentó sobre los avances tecnológicos y la inmediatez: “ahora todo es muy violento, anteriormente corríamos a los laboratorios, de hecho, yo hacía un blanco y negro de calidad, en una época cuando pasé a periódico me decían “mete el negativo mojado que esto es rápido”, cuando yo cuidaba mis negativos como si fueran una perla”.

Entrevista con el fotoperiodista venezolano Juan Luis Clemente.

Seguido la era digital, en donde muchos fotoperiodistas, no solo aquí en Venezuela, sino mundialmente, se rehusaron a incorporar los teléfonos celulares en su faena de campo. Se vislumbra que la tecnología está a favor del oficio y, es aquí que comienza el fotoperiodismo tradicional a evolucionar. Son pocas las relaciones que se tiene con periódicos y revistas, porque el teléfono inteligente combinado con las nuevas plataformas de publicación como las redes sociales, crea nuevas oportunidades en la profesión.

En la entrevista titulada “El estado actual del fotoperiodismo” publicado en lensculture.com, la directora de fotografía del Washington Post, MaryAnne Golon habla sobre por qué el fotoperiodismo siempre prevalecerá, contrariamente a los tiempos que se están viviendo, ella dice: “El fotoperiodismo es un campo que se ha vuelto increíblemente caro. Hay quienes creen que cualquier persona con un iPhone puede grabar imágenes. Pero de la misma manera que cualquiera que tenga un lápiz no puede ser un gran escritor, cualquiera que tenga un iPhone no necesariamente será un gran fotógrafo. Tampoco comprenderán las habilidades o la ética detrás de la fotografía que están creando para elevar su trabajo. Todo lo que podemos hacer es seguir haciéndolo. Nuestro lema en The Washington Post es, “La democracia muere en la oscuridad”, y la fotografía es una gran parte de la cobertura que lleva a la gente a ser ilustrada. La iluminación proviene de que se le muestre lo que no sabe, y es nuestra responsabilidad educar a los lectores sobre eso”.

Ya sea que trabajen de manera independiente, como corresponsal, empleado, con cámaras profesionales o celulares, su labor estará siempre involucrada con la empatía que se tenga con el entorno que fotografíe. No se debe comparar el trabajo de un aficionado con el compromiso que conlleva la profesión del fotoperiodista.

Es pasado en el fotoperiodismo actual la magia del cuarto oscuro. Foto Andrew Peters

Hay puntos esenciales de la carrera que ningún colaborador de hechos pueda comprender hasta que se forme profesionalmente, como la responsabilidad y la ética que expresa el fotoperiodismo, a diferencia de otras formas de fotografía, en donde el enfoque apunta más en las imágenes y no la noticia.

Muchos medios de comunicación impresos han desaparecido y con ellos los buenos tiempos del fotoperiodismo tradicional. Pero sigue en el campo, los fundamentos de la disciplina, integrados de manera oportuna y relevante con los nuevos avances tecnológicos que van surgiendo. Con la democratización de la imagen, cada rincón del mundo y sus comunidades podrá ser conocido a través de las historias que se van generando bajo un lenguaje universal como lo es: la fotografía.

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