Foto: Michal Jarmoluk

El poder curativo de la fotografía

Con el inicio de la cuarentena, muchos vimos nuestras rutinas un poco afectadas. En especial aquellos fotógrafos urbanos, que disfrutan capturar distintos aspectos arquitectónicos y la vida callejera. ¿Cómo lidiar con esta nueva situación tan abrumadora? La fotografía es poderosa y muchos decidimos optar por apoyarnos en ella, como herramienta de desahogo y experimento. Al documentar el entorno que habitamos, no sólo el interior físico quedó plasmado en imágenes sino también esos pensamientos o sentimientos fueron representados a través de la fotografía.  ¿Cómo la fotografía puede ser una herramienta de curación?

La fotografía como herramienta terapéutica no radica en solo tomar fotos, incluye otras actividades como verlas, comentarlas, simplemente recordarlas o imaginar imágenes. La fotografía ha sido la solución para muchos, el choque del encierro permitió aprender un nuevo idioma y a explorar esa nueva “ciudad” llamada hogar y sus habitantes. Se considera que la primera artista en utilizar la fotografía como herramienta de foto-terapia fuera Jo Spence, quien inicia una auto representación afectada de cáncer en 1984. Aquí ella se centró en los estereotipos de la belleza y la salud, invitando a reflexionar sobre los modelos de representación social a través de la fotografía.

Desde un punto de vista personal y más reciente, está el caso de Carolina, amiga aficionada a la fotografía y vecina, quien me comentó que al principio de la pandemia y el encierro en casa la angustió mucho debido a que tiene dos hijos en la pubertad. Ella, desempolvó sus antiguas cámaras fotográficas analógicas que tenía guardadas y emprendió un nuevo comienzo de enseñanza para sus hijos.  Incorporó en los horarios de estudios de sus hijos una nueva materia; la fotografía. Comenzando con los temas más básicos hasta enseñarles algo tan importante como; la manera de observar el entorno donde viven, porque “Todos vemos el mundo de una manera única, observamos la belleza en cosas que otros quizás no ven o que por la misma rutina pasan desapercibidas”, comentó.

Foto: Bessi

La fotografía nos permite analizar y ver desde diferentes perspectivas, desde luego es fuente de trabajo para algunos y un arte para otros, pero en situaciones de crisis puede representar una herramienta de curación personal, como lo fue para los hijos de Carolina, quien los incentivó al bienestar, la creatividad y la introspección por medio de tomar fotos.

Es conocido que existen distintos métodos de terapia curativa ligados a otros medios artísticos como la danza, la poesía, la música, la pintura. Sin embargo, en la fotografía están surgiendo aspectos curativos que son realmente poderosos, esto debido a que posee dos ventajas esenciales como la accesibilidad y la inmediatez. Desde el ámbito científico, un ejemplo es el proyecto de investigación científica, “Tratamiento fotográfico” de la artista visual francesa Laurence Aëgerter, el objetivo principal de esta investigación radica en buscar el bienestar de las personas afectadas con demencia.

Principalmente, para este tratamiento se utilizan las “fotos como herramienta terapéutica, brindando a las personas mayores vulnerables una experiencia positiva y al mismo tiempo estimular su cerebro”, comentó Aëgerter. En photographictreatment.com se pueden ver y descargar el “Tratamiento fotográfico”.  Este proyecto médico sustentado en la fotografía, tiene la participación de distintos profesionales de la medicina, quienes opinan que observar imágenes genera un efecto tangible en “el estado de ánimo de las personas que sufren Alzheimer”.

Foto: Conger Design

Tomar fotografías implica más que presionar el obturador, esta práctica sencilla está conformada por una serie de decisiones: el por qué fotografiar, el encuadre, los ángulos y perspectivas, si lo hacemos en blanco y negro o a color, la luminosidad. Son muchas decisiones que a veces las ejecutamos de manera automática, pero que como hacedores de imágenes no nos detenemos un segundo para reflexionar en el efecto que nos produce fotografiar. Ahora, como espectadores también debemos meditar y preguntarnos ¿qué estaba pensando el artista al realizar la foto? Y por supuesto, con ello realizar una introspección de todo lo que nos transmite esa imagen que observamos. 

Las situaciones adversas por lo general tienden a ser también fuentes de oportunidades. Las dificultades, dependiendo de la actitud de cada quien, pueden generar ideas, despertar la creatividad, permitirnos descubrir y aprovechar nuevos conocimientos. En este caso, la fotografía pasa a ser una opción que no debe subestimarse, cuando queremos alimentar el cuerpo, el alma y la espiritualidad.

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